Oculta marcas de cirugías previas o traumatismos. Restauramos la uniformidad de tu cuero cabelludo implantando cabello directamente sobre el tejido cicatricial.
Las cicatrices en el cuero cabelludo —ya sean por la antigua técnica de la tira (FUSS), accidentes, quemaduras o neurocirugías— suelen generar zonas despobladas permanentes que limitan tu imagen y te obligan a llevar el cabello de cierta forma para ocultarlas.
Implantar folículos sobre tejido cicatricial es un gran desafío médico. La piel alterada es más fibrosa y tiene menos riego sanguíneo que la piel sana. Sin embargo, con técnicas microquirúrgicas avanzadas, es posible lograr que el nuevo cabello arraigue y crezca, difuminando la marca hasta hacerla imperceptible.
Pero no todas las cicatrices responden igual. Evaluamos la vascularización y el grosor de tu tejido en consulta para determinar si el injerto es viable — no vendiendo ilusiones por catálogo.
Si tu cicatriz tiene el riego sanguíneo suficiente para soportar un injerto, te lo decimos. Si requiere tratamientos previos para mejorar el tejido, también. La viabilidad la dictamina el médico que te explora — nunca un asesor comercial con cuotas que cumplir.
El injerto sobre cicatriz a menudo requiere preparar la zona previamente con terapias regenerativas (como el PRP) para asegurar la máxima supervivencia folicular. El abordaje correcto se decide en consulta clínica, no de forma estandarizada.
El paciente entra. Se evalúa la textura y vascularización de su cicatriz. Se le explica qué grado de cobertura es realista. Y se le ofrece — o no — un plan de camuflaje. Si procede, lo ejecuta nuestro cirujano especialista.
— Premisa 01
Análisis del tejido. No injertamos a ciegas. Comprobamos la elasticidad y el flujo sanguíneo de la cicatriz para predecir y optimizar la tasa de supervivencia de los folículos que vamos a implantar.
— Premisa 02
Precisión de implantación. Utilizamos instrumental de micro-precisión adaptado para realizar incisiones exactas en tejido fibroso, asegurando que el folículo quede en la capa correcta para nutrirse adecuadamente.
— Premisa 03
Tratamiento integral. Combinamos la cirugía con medicina regenerativa cuando es necesario, preparando el "terreno" biológico para que los nuevos folículos prosperen en una piel previamente dañada.
No hay una solución universal. Hay análisis dermatológico y destreza quirúrgica aplicada a cada marca.
Analizamos el tipo de cicatriz (hipertrófica, atrófica, queloide) y su riego sanguíneo. Si el camuflaje mediante injerto es seguro y viable para ti, te lo explicamos. Si es mejor optar por micropigmentación, te lo diremos.
La decisión la tomas tú. Pero primero te damos un diagnóstico clínico honesto y realista.
Calculamos las unidades foliculares necesarias. En cicatrices muy anchas o empobrecidas, planificamos sesiones de menor densidad para no saturar el escaso riego sanguíneo de la zona y garantizar que el pelo injertado sobreviva.
Tu plan de abordaje es único. Se diseña sobre la naturaleza exacta de tu tejido.
Realizamos la extracción de los folículos de la zona donante sana y los implantamos minuciosamente sobre la cicatriz bajo anestesia local. Es un proceso que requiere más presión y control de ángulo que en la piel normal.
El mismo cirujano lidera la intervención. Sin asistentes aprendiendo a lidiar con tejido complejo en tu cabeza.
El tejido cicatricial tiene tiempos de curación específicos. Realizamos controles exhaustivos con foto clínica en la misma luz y ángulo para monitorizar cuántos folículos han arraigado con éxito.
El resultado se consolida cuando la cicatriz queda oculta de forma natural bajo tu propio cabello.
No son promesas vacías. Son las reglas médicas que aplicamos al trabajar sobre piel dañada.
La tasa de supervivencia folicular en una cicatriz es ligeramente inferior a la de la piel sana. Te informamos con total transparencia sobre las expectativas de densidad real que podemos alcanzar en tu primera sesión.
El tejido cicatricial es duro y fibroso. Requiere un instrumental calibrado y una técnica de inserción más profunda y firme. Esto exige manos expertas y un criterio quirúrgico que no permite improvisaciones.
El médico que examina tu cicatriz en la primera consulta es el mismo que extrae e implanta los folículos. Sin delegar este complejo trabajo reconstructivo en personal técnico.
Cinco médicos en plantilla. Sin asesores comerciales, sin externos, sin rotaciones. El que firma tu receta es el que te conoce.
Sí crece, pero la tasa de supervivencia de los folículos implantados es ligeramente menor (suele rondar el 70-80%, frente al 95% en piel sana). Esto se debe a que el tejido cicatricial tiene menor vascularización (riego sanguíneo).
Por ello, a menudo recomendamos preparar la zona con tratamientos como el PRP o plantear la cobertura en dos fases.
Depende de la anchura de la cicatriz y de la laxitud de tu tejido. Si es muy ancha, intentar cubrirla con alta densidad en una sola sesión puede hacer que los folículos no reciban suficiente sangre.
En estos casos, preferimos realizar una sesión inicial para vascularizar la zona y aportar una primera cobertura, y si es necesario, densificar meses después o combinarlo con tricopigmentación para un efecto óptico perfecto.
No. De hecho, el tejido cicatricial suele tener menos terminaciones nerviosas sensibles que la piel sana.
Aplicamos anestesia local de la misma forma que en un injerto capilar convencional, por lo que la intervención es completamente indolora. Sales de la clínica por tu propio pie al terminar.
El primer paso hacia tu mejor versión.
El punto de partida de tu nueva imagen. Completa el formulario y nos pondremos en contacto contigo para programar tu valoración clínica, donde definiremos un planteamiento quirúrgico estrictamente a tu medida.
Nuestro equipo médico te contactará en breve.
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MANTENDREMOS TU INFORMACIÓN CLÍNICA SEGURA.