El plasma rico en plaquetas concentra los factores de crecimiento que tu propio cuerpo ya fabrica — y los devuelve al folículo donde hacen falta.
Sin moléculas externas. Sin alergias. Sin rechazo. Lo que se infiltra eres tú, concentrado y aplicado donde toca.
Pero no es un sello universal. Funciona en folículos vivos, no en zonas perdidas. Y se decide tras explorar — no por catálogo.
Si tu caso no necesita PRP, te lo decimos. Si lo necesita, lo infiltra el médico que te ha explorado — nunca un técnico que no te conoce.
El PRP no compite con la medicación oral ni con el injerto. Los complementa. La combinación correcta y en qué orden se decide en consulta, no en redes sociales.
El paciente entra. Se le explora. Se le explica. Y se le ofrece o no un plan. Si procede, lo ejecuta el mismo equipo que diagnostica.
— Premisa 01
Tu plasma, no un cosmético. Lo que infiltramos sale de tu propia sangre. Sin aditivos. Sin riesgo de alergia. Sin rechazo posible.
— Premisa 02
Protocolo médico, no sesión suelta. Extracción, centrifugado e infiltración los hace el mismo médico, en consulta, con material desechable y trazabilidad documentada.
— Premisa 03
Calendario, no improvisación. Tres o cuatro sesiones iniciales, después mantenimiento. El PRP funciona en serie — nunca en dosis aisladas.
No hay protocolo universal. Hay un orden, y se respeta paciente a paciente.
Densidad. Patrón. Calidad del tallo. Antecedentes. Si el PRP encaja en tu caso, te lo decimos. Si no encaja, también.
La decisión la tomas tú. Pero primero te damos diagnóstico, no presupuesto.
Número de sesiones. Separación entre ellas. Plan de mantenimiento. Se define tras la exploración y se entrega por escrito antes de empezar.
Tu protocolo es tuyo. No es un paquete de tres sesiones para todos.
Extracción de sangre. Centrifugado en consulta. Infiltración con microagujas tras frío o anestesia tópica. Sales por tu pie y vuelves a tu rutina.
Mismo equipo médico de principio a fin. Sin rotaciones, sin asistentes que aprenden contigo.
Foto clínica antes y después, en la misma luz, ángulo y distancia. El protocolo se ajusta sobre evidencia visible — no sobre sensación.
Si el resultado se sostiene, se mantiene. Si no, se reformula.
No son valores corporativos. Son las reglas que aplicamos en cada consulta, cada receta y cada revisión.
El PRP no es un postureo bonito de redes. Es medicina regenerativa con evidencia detrás. Cada protocolo se decide sobre exploración — no sobre la moda del momento.
Material desechable. Ciclos de centrifugado controlados. Volúmenes registrados. Lo que entra en tu cuero cabelludo está auditado de principio a fin.
El médico que te diagnostica es el que extrae, centrifuga e infiltra. Sin enfermería rotando, sin técnicos externos, sin asistentes que aprenden contigo en la silla.
Cinco médicos en plantilla. Sin asesores comerciales, sin externos, sin rotaciones. Quien planifica tu PRP es quien te lo aplica.
Las microagujas son extremadamente finas. Se aplica frío o, si lo necesitas, anestesia tópica antes de empezar. La mayoría de pacientes lo describe como molesto, no doloroso.
Treinta minutos en consulta. Cero baja. Vuelves a tu rutina inmediatamente.
Tres o cuatro sesiones iniciales separadas por un mes. Después, mantenimiento cada tres a seis meses si quieres conservar el resultado.
El número exacto lo dicta tu cuero cabelludo — no un paquete cerrado de catálogo.
Frenazo de la caída entre la segunda y tercera sesión. Densidad y grosor visibles a partir del cuarto o sexto mes. La valoración definitiva se hace al año, con foto clínica antes y después.
El cabello no se mide por sensaciones. Se mide en imagen.
El primer paso hacia tu mejor versión.
El punto de partida de tu nueva imagen. Completa el formulario y nos pondremos en contacto contigo para programar tu valoración clínica, donde definiremos un planteamiento quirúrgico estrictamente a tu medida.
Nuestro equipo médico te contactará en breve.
AL ENVIAR TU SOLICITUD, ACEPTAS NUESTRA POLÍTICA DE PRIVACIDAD.
MANTENDREMOS TU INFORMACIÓN CLÍNICA SEGURA.